Paginas Amigas
 

Burdel

Va un tipo en su coche por la ruta, cuando de repente al costado del camino ve un letrero en una desviación que dice: "Burdel de las Hermanitas de la Caridad, 1 Km."...
Le pica un poco la curiosidad, y la perversión se apodera de él, entonces se dirige hacia ahí. Al final del camino se encuentra con un convento antiguo con un letrero que dice: "Bienvenido al Burdel de las Hermanitas de la Caridad".
El degenerado estaciona su auto, llama al portón y le abre una monjita que lo hace pasar. En la entrada de un pasillo se encuentra otra monjita con una canastita y un letrero que dice: "Pague por adelantado: $ 500.00".
El fulano saca sus $ 500 y los mete en la canasta, y se va por el pasillo. Al final del pasillo hay una puerta, el tipo la abre y al pasarla se da cuenta que esta afuera, junto al estacionamiento donde dejó su coche.
Gira y mira la puerta que tiene un cartelito que dice: "Se lo han cogido las Hermanitas de la Caridad. Vuelva pronto."


Rodando

Va un tipo a confesarse y le dice al padre: Bendición padre.
Dios me lo bendiga. Dime tus pecados hijo mío.
Bueno padre, ayer rodando y rodando me acosté con mi vecina.
Bueno hijo, reza 2 padres nuestros.
Y el tipo se va. Al otro día llega otra vez:
Bendición padre.
Dime tus pecados hijo mío.
Bueno padre, ayer rodando y rodando me acosté con mi hermana.
Hay hijo, eso es un pecado muy grave. Reza 5 Padres Nuestros y 4 Avemarias.
Al otro día regresa y dice: Padre ayer rodando y rodando me acosté con mi abuelita.
No hijo esto es demasiado. Reza 4 rosarios.
Y regresa al otro día: Padre ayer rodando y rodando me acosté con mi mamá.
No hijo, esto es el colmo. Vete arriba hasta el campanario (que tenía 10 pisos) de rodillas y rezando el rosario. Cuando llegues a arriba rezas 4 credos y regresas bajado las escaleras de rodillas rezando el rosario. Y sube el tipo rezando de rodillas. En ese momento baja del campanario un monaguillo y cuando pasa al lado del tipo, el pecador se resbala y rueda por las escaleras. El monagillo se asoma rápidamente por el campanario y le grita al padre: Padre, viene un señor cayendo por las escaleras.
Y como viene?
¡Rodando!.. rodando!!
¡UHH VAMONOS! ¡QUE ESE HIJO DE PUTA NOS COGE A TODOS!!!!


Vida dura

Lady Diana y la Madre Teresa llegan al Cielo y San Pedro les dice: A ver, antes de entrar aquí tenéis que contarme que es lo que habéis hecho durante vuestras vidas.
Pues verá, yo viví rodeada de gente horriblemente enferma, lo más asqueroso de la sociedad, que necesitaba de mí para poder continuar su vida miserable.
¡Uy! La verdad es que tuviste mucha paciencia con ellos... y tú, Teresa, ¿qué me cuentas de tu vida?.


Su Santidad

Muere el Papa Juan Pablo II, y en el cielo había una gran fiesta. Todo está en su apogeo cuando de repente tocan la puerta: toc, toc, toc...
¿Quién es? -pregunta San Pedro.
Su santidad -responde el Papa, del otro lado de la puerta.
¡Guarden todo!, los pomos!, ¡a bola de espejos! ¡todo, todo! -dice San Pedro.
Luego vuelve a preguntar con voz tenue y celestial:
¿Quien es?
Su santidad.
¡Pero hable bien pendejo!!! ¡le entendimos Salubridad!.


De rabinos

Venía un cura por un camino muy malo y se le descompone el auto justo frente a un ranchito. Los habitantes salen, lo ayudan, le dan de beber y comer y arreglan el coche. El cura se va y al día siguiente les envía un cajón de frutas frescas.
Al otro día, le sucede lo mismo a un pastor protestante. Se le descompone el auto, se lo arreglan, le dan de comer y beber y, agradecido, al otro día les envía una caja de chocolates y alfajores.
Al día siguiente pasa un rabino, al cual también se le descompone el auto. Lo invitan a comer y a beber, le arreglan el auto y se va muy contento. Y al día siguiente les envía otro rabino.


De jeans

Estaba Jesús lavando su jean, cuando de repente se le acerca uno de sus discípulos y le pregunta: Señor, ¿laváis?
Y Jesús le responde: ¡No Levis!!!


El Friolento

El Friolento

Había un señor recontra friolento que muere de frío y va al Cielo. Una vez Allá, San Pedro le asigna un cuarto abrigado, pero al friolento le parecía un lugar fríííío. Entonces, San Pedro, muy preocupado por su huésped, decide ponerlo en un sauna celestial. “Estoy seguro que aquí ya no sentirá frío”, le dijo al friolento, a lo que éste le responde: “Uuuuyyy, no tendrá otro cuarto, porque por aquí corre una corriente de aire que me congelaaaaa”.
San Pedro: Pero hijo, ya no tenemos un lugar más cálido. Lo único que queda es mandarte al Infierno.
Friolento: No importa, póngame en un lugar donde no haya frío.
Ante esta situación, San Pedro llama al diablo y le pide que le haga el favor de acoger al friolento. El diablo accede y coloca al friolento en un cuarto caliente. Sin embargo, esto no fue suficiente. “Uuuuyyyy, señor diablo, ¿no tendrá un cuarto más cálido? Es que aquí hay una corriente de aire que me congelaaaaa”.
Entonces el diablo lo manda a una hoguera donde la gente se quema por los siglos de los siglos. “Aquí no tendrás frío, te lo aseguro”, le dijo al friolento.
El friolento entró a la hoguera, pero todavía sentía la corriente de aire que lo congelaba, así que el diablo decidió apelar a la última solución: El Horno del Infierno, donde la gente quedaba hecha cenizas para toda la eternidad.
Una vez ahí, el friolento se sintió mejor, pero el diablo le dijo que solo tenia que quedarse ahí unos minutos porque sino sería convertido en cenizas. Así lo dejó y como el diablo tenía mucho trabajo se olvidó de lo que había dejado en el horno. Un par de horas después cayó en la cuenta del friolento y corrió al horno para ver si todavía quedaba algo de él. Desesperado corrió y cuando abrió el horno, desde el fondo se escuchó una voz que decía: ¡¡¡Esa puertaaaaa!!!.


Pesada

Está Jaimito mirándose desnudo en el espejo y le pregunta a su abuelo que está a su lado.
¿Abuelo, cuanto te parece que pesa mi "colita"?
Pues unos 20 gramos
¿Y la de mi padre?
Pues unos 200 gramos
¿Y la tuya?
Pues no lo sé exactamente, pero debe pesar mucho porque entre tu abuela y yo no la podemos levantar.


Estatuta

Dos curas estaban hospedados en un convento para participar en un gran evento religioso.
Para no incomodar a las hermanas que residían allí, los padres salían de su cuarto, y tomaban el baño muy tarde, para no encontrarse con ninguna monja.
Una noche, salieron de su cuarto a tomar el baño y, ya estando allí, se dieron cuenta de que no había jabones. Entonces uno de ellos dijo: Yo tengo jabones en mi cuarto. ¡Voy a buscarlos!
Pensando en ganar tiempo, y sin imaginar que pudiera aparecerse alguien a esas horas, el padre fue a buscar los jabones completamente desnudo.
Ya en su cuarto, tomó dos jabones, uno en cada mano, y se dirigió al baño, donde lo esperaba el otro padre. A mitad del corredor, se encontró con 3 monjas que se quedaron perplejas. Como no había donde esconderse, el padre se pegó a la pared, y se quedó inmóvil, como una estatua.
Las 3 monjas se acercaron a la estatua, admirando la perfección de la obra, hasta que una de ellas llevó una mano a los genitales, y tiró del miembro del padre, que asustado, dejó escapar un jabón.
La segunda monja exclamó: ¡¡¡Madre mía!!! ¡¡¡Es una estatua dispensadora de Jabones!!!
Las hermanas se quedaron maravilladas y, para comprobarlo, la otra hermana también tiró del miembro del padre, que inmediatamente soltó un jabón más. Entonces, la tercer monja repitió la operación y no vio ningún jabón. Intentó tirar una vez más, y ¡¡¡nada!!!
Otra vez y otra vez, todo para recibir un jabón para ella, y nada. Hasta que luego de varios intentos gritó, llena de entusiasmo: ¡WOW! ¡La estatua también tira Shampoo!!!!!!!!!.

 
   
 
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